Emiliano (4M)
Fotografiar un retrato que capture quién es una persona, en este caso un niño, es primero un
ejercicio de amistad y de acercamiento. La fotografía viene después.
Fui a Tonchigüe, un pueblo pesquero en la provincia de Esmeraldas. durante dos semanas por un
trabajo con la Fundación Raíz Caemba. Mi labor era documentar la construcción del techo de un
terreno que transformaron en un centro polideportivo para todo el pueblo. Allí se ofrecen
deportes gratuitos para niños y jóvenes de todas las edades, además de clases de danza, pintura
y talleres de emprendimiento, entre muchas otras actividades. Un sitio realmente hermoso.
En mi segunda semana, la Fundación construyó varias casas en el barrio San Antonio, ubicado en
la parte más alejada del pueblo, entre lomas y montes verdes. Ese día fui a la construcción y
aproveché para recorrer todo el barrio. En mi recorrido, me encontré con Emiliano. Estaba
esperando una mototaxi que fuera a recogerlo porque tenía que ir a comprar algo de comer.
Llevaba una mochila y parecía estar completamente preparado para lo que se le interpusiera.
Mientras esperaba la mototaxi, me preguntó sobre mi cámara, ya que yo iba recorriendo el barrio
fotografiando todo. Quiso saber cómo funcionaba y luego me preguntó si podía usarla. Yo, sin
ninguna duda, se la entregué, asegurándome únicamente de que se pusiera la correa de la
cámara alrededor del cuello.
Siempre la cámara ha despertado la curiosidad de los niños, y también es interesante ver cómo
se ven usándola. En este mundo lleno de videos y fotografías, puede que estén acostumbrados a
los videos en redes y a los celulares, pero no a una cámara profesional como esta. Para ellos
sigue siendo una máquina misteriosa, y eso me encanta porque me da la oportunidad de
hacerles entender mejor qué es una cámara, lo poderosa que puede llegar a ser y la
responsabilidad que implica usarla.

Fotografiar un retrato que capture quién es una persona, en este caso un niño, es primero un ejercicio de amistad y de acercamiento. La fotografía viene después.
Fui a Tonchigüe, un pueblo pesquero en la provincia de Esmeraldas. durante dos semanas por un trabajo con la Fundación Raíz Caemba. Mi labor era documentar la construcción del techo de un terreno que transformaron en un centro polideportivo para todo el pueblo. Allí se ofrecen deportes gratuitos para niños y jóvenes de todas las edades, además de clases de danza, pintura y talleres de emprendimiento, entre muchas otras actividades. Un sitio realmente hermoso.
En mi segunda semana, la Fundación construyó varias casas en el barrio San Antonio, ubicado en la parte más alejada del pueblo, entre lomas y montes verdes. Ese día fui a la construcción y aproveché para recorrer todo el barrio. En mi recorrido, me encontré con Emiliano. Estaba esperando una mototaxi que fuera a recogerlo porque tenía que ir a comprar algo de comer. Llevaba una mochila y parecía estar completamente preparado para lo que se le interpusiera.
Mientras esperaba la mototaxi, me preguntó sobre mi cámara, ya que yo iba recorriendo el barrio fotografiando todo. Quiso saber cómo funcionaba y luego me preguntó si podía usarla. Yo, sin ninguna duda, se la entregué, asegurándome únicamente de que se pusiera la correa de la cámara alrededor del cuello.

